Pasan los días, las semanas, la vida en el centro es rápida y muy dinámica. Cuesta mucho encontrar esos momentos de parada, de reflexión, de mirar el entorno más despacio, más detalladamente, más cuidadosamente...
Trabajar con personas es toda una aventura, trabajar con adolescentes es mi aventura ideal. Suena duro, lo es, pero más difícil y más duro es para ellos donde cada uno tiene una historia muy trascendental detrás suya. Aventureros con mochila, mochileros de la vida, la cual pesa a veces demasiado (la vida... y la mochila). Analizándolo, a veces me cuesta creer que estos chavales sean capaces de salir adelante (con toda la complicación que añade la etapa adolescente), y la cantidad de herramientas, a veces acertadas y otras veces no, que tienen que poner en marcha para sobrevivir. Son chicos que han tenido que inventar estrategias de supervivencia, de crear muros emocionales infranqueables, de buscar la "emoción 0" para evitar más dolor o de optar por conductas de huída, ligadas al consumo. Son grandes escapistas, los Houdini del siglo XXI en una sociedad que aprieta, que excluye y que tiende al individualismo más severo y consumista. Una gran rueda donde la envidia, el conformismo, el materialismo y la falta de valores golpean cada uno de los momentos que vivimos.
"Escapista emocional", término que se me ocurre al analizar ciertas conductas de algunos chicos con los que trabajo, pero fácilmente extrapolable al entorno que nos rodea. ¿Quién no ha intentado huir de alguna situación por no sufrir/hacer sufrir? ¿Quién no se ha mostrado indiferente alguna vez (por orgullo, por cuidado,etc.) ante algo que podía hacerle sentir bien/mal? ¿Es que no hemos sido todos escapistas alguna vez?
¿Qué herramientas podemos poner en marcha como educadores, como personas, como familia, como amigos, como pareja, para traspasar esas fronteras y llegar hasta el lugar donde se esconde el/la Escapista Emocional?
Os invito a reflexionar sobre este término, yo haré lo propio y lo iré desarrollando en futuras entradas.
Un espacio donde compartir, divagar, pensar ... Reflexionar sobre la práctica educativa diaria. Mis experiencias en el ámbito social.
miércoles, 27 de febrero de 2013
sábado, 23 de febrero de 2013
Comunicación No Violenta
Empiezo aquí con un tema que seguro ocupará bastante espacio en este blog, que me parece de lo más interesante y que todavía no ha alcanzado la cima de su desarrollo: La Comunicación No Violenta.
Y como aperitivo, para ir abriendo boca (y mente...), 10 cosas que puedes hacer para contribuir a la paz, tanto contigo mismo como con los que te rodean.
1. Dedica unos momentos cada día para reflexionar sobre el tipo de relación que quieres contigo mismo y con los demás.
2. Recuerda que todos los seres humanos tenemos las mismas necesidades.
3. Observa tus intenciones para descubrir si estás tan interesado en las necesidades de los demás como en las tuyas.
4. Cuando le pidas a alguien que haga algo, verifica si estás haciendo una petición o una exigencia.
5. En vez de decirle a otra persona lo que NO quieres que haga, dile lo que SI quieres que haga.
Y como aperitivo, para ir abriendo boca (y mente...), 10 cosas que puedes hacer para contribuir a la paz, tanto contigo mismo como con los que te rodean.
1. Dedica unos momentos cada día para reflexionar sobre el tipo de relación que quieres contigo mismo y con los demás.
2. Recuerda que todos los seres humanos tenemos las mismas necesidades.
3. Observa tus intenciones para descubrir si estás tan interesado en las necesidades de los demás como en las tuyas.
4. Cuando le pidas a alguien que haga algo, verifica si estás haciendo una petición o una exigencia.
6. En vez de decirle a otra persona como quieres que sea, dile qué acciones quieres que haga para ayudarte a cubrir tus necesidades.
7. Antes de pronunciarte de acuerdo o en desacuerdo con las opiniones de alguien, trata de conectar con sus sentimientos y necesidades.
8. En vez de decir NO, expresa qué necesidades tuyas te impiden decir que SI.
9. Si sientes enfado, pregúntate qué necesidad tienes insatisfecha, y qué podrías hacer para satisfacerla, en vez de pensar qué hay de malo en los demás o en ti mismo.
10. En vez de alabar a alguien que ha hecho algo que te gusta, demuestra tu agradecimiento mencionándole qué necesidades ha satisfecho su acción.
Este es un auténtico post para la reflexión más profunda, integrar esto dentro de nosotros y conseguirlo cambiaría muchos tipos de relación y fomentaría el tan ansiado vínculo positivo. Este mundo necesita honestidad, nosotros necesitamos honestidad, yo necesito honestidad, mi interior necesita honestidad...
¿Y tú?
viernes, 22 de febrero de 2013
El amor humano es limitado
Para empezar con este blog, lo haré con algo que he aprendido hoy. Quizás ya sabía, o más bien intuía, que el amor humano es limitado, pero hoy me ha sorprendido por dos cosas: una porque está comprobado científicamente y otra porque lo han comparado con un cajón de calcetines.
Ponen sobre la mesa estas afirmaciones, y el estado de shock es inmediato, seguido de la cara de sorpresa, análisis de la frase, reflexión y posterior asentimiento. Ese es el orden de los procesos cuando te dicen algo que no esperas o que no sabes, o al menos el mío. Como siempre me he quedado atrapada en el momento de la reflexion y las dudas y preguntas internas no han sido pocas, ¡Cómo no! No puedes compararme el amor con un cajón de calcetines y no hacerme pensar.
Lo realmente descolocante ha sido la comprobación científica. Si existe, es que alguien o un grupo de personas han podido racionalizar el amor, darle tamaño y cantidad y saber cuanto somos capaces de dar y cuando se acaba. Sorprendente cuanto menos. ¿La calidad debe ser cuantificable también? ¿Podemos hablar de amor en términos cualitativos, cuantitativos y, sobre todo, podemos transformarlo en algo finito? Raciones de amor. Bolsas de amor. Amor envasado. Fábricas de amor. ¿Si tiene fin y cantidad, tiene precio? Capitalismo de amor, porque amor al capitalismo hay hasta dejarlo de sobra...
¿Y el cajón de calcetines qué? Cada calcetín es un vínculo afectivo creado, y claro, tan sencillo como: cajón lleno, ya no caben más. Calcetines viejos y rotos que te da pena tirar porque tienen algún significado, calcetines sin pareja, en fin, calcetines. Si no caben más hay que deshacerse de algunos para que puedan entrar los nuevos, sino, no hay sitio.
¿Cuántos calcetines viejos somos capaces de almacenar...?
Ponen sobre la mesa estas afirmaciones, y el estado de shock es inmediato, seguido de la cara de sorpresa, análisis de la frase, reflexión y posterior asentimiento. Ese es el orden de los procesos cuando te dicen algo que no esperas o que no sabes, o al menos el mío. Como siempre me he quedado atrapada en el momento de la reflexion y las dudas y preguntas internas no han sido pocas, ¡Cómo no! No puedes compararme el amor con un cajón de calcetines y no hacerme pensar.
Lo realmente descolocante ha sido la comprobación científica. Si existe, es que alguien o un grupo de personas han podido racionalizar el amor, darle tamaño y cantidad y saber cuanto somos capaces de dar y cuando se acaba. Sorprendente cuanto menos. ¿La calidad debe ser cuantificable también? ¿Podemos hablar de amor en términos cualitativos, cuantitativos y, sobre todo, podemos transformarlo en algo finito? Raciones de amor. Bolsas de amor. Amor envasado. Fábricas de amor. ¿Si tiene fin y cantidad, tiene precio? Capitalismo de amor, porque amor al capitalismo hay hasta dejarlo de sobra...
¿Y el cajón de calcetines qué? Cada calcetín es un vínculo afectivo creado, y claro, tan sencillo como: cajón lleno, ya no caben más. Calcetines viejos y rotos que te da pena tirar porque tienen algún significado, calcetines sin pareja, en fin, calcetines. Si no caben más hay que deshacerse de algunos para que puedan entrar los nuevos, sino, no hay sitio.
¿Cuántos calcetines viejos somos capaces de almacenar...?
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