Nueva entrada hoy, después de mucho tiempo sin abrir el blog. Han pasado demasiadas cosas y confieso que ni me acordaba de que tenía un blog a medio hacer, a medio construir. Sin embargo la cabeza ha seguido trabajando y reflexionando, tanto, que hasta se me dificulta la tarea de poder escribir el gran volumen de datos, historias y locuras que albergo.
Me viene al pelo esta introducción para empezar con el tema de hoy: la sociedad del exceso. Seguro que lees el título y se te ocurren mil cosas que te hacen conectar con tu realidad y que son fácilmente relacionables con éste. EXCESO, es la palabra.
Nos encontramos en una sociedad cambiante, a un ritmo que asusta, desordenado, caótico, veloz. Vamos tan rápido como el timeline de nuestro facebook, cada día mil noticias, mil estados, informaciones que abruman, información por todas partes. Vemos las noticias, revisamos el email, revisamos twitter, damos una vuelta por instagram,a veces recordamos que tenemos un blog y también queremos dedicarle algo de tiempo, revisamos los grupos de whatsapp (y contestamos, no a todo, que no hay tiempo ahora), grupos y conversaciones en telegram... hasta hablamos a veces con las personas que nos encontramos. Estamos en todas partes a todas horas, desde la silla del trabajo, desde el sofá de casa, desde la silla del bar donde estamos tomando café y me estás contando lo mal que lo has pasado hoy mientras se lo cuentas a 20 personas más a través del móvil, yo te escucho y contesto a 3 grupos que están muy animados hoy, y que han captado mi atención. A todo esto yo le llamo exceso de información.
Solo de escribir esto ya me siento en ese agobio permanente que nos suele acompañar.
Exceso de información... y de conexión. Exceso de atención y de "multitareísmo". ¿Dónde estamos? Para, siéntate y hazte esa pregunta, pero deja el móvil lejos mientras te la haces. ¿Cuál es tu respuesta?
Exceso de información y de conexión porque se sostienen en el exceso de aparatos que necesitamos (y ya deseamos), para poder estar conectados y (des)informados. El móvil, grande para que se vea todo (¿sino que hago con mi "multitareísmo"?); el ipad, pequeño para que quepa en el bolso pero suficiente para tomar notas en las reuniones, y jugar en el sofá a cualquier juego absurdo que me hace pasar las horas muertas (¿muertas?), o matarlas como excusa para poder parar (que no desconectar); el portátil, pieza fundamental, ¿cómo estaría escribiendo ahora esto?, ¿como realizo informes, presentaciones, gestión de redes y mirar alguna serie?; el sobremesa, el veterano de los cacharros, fiel y siempre conectado, proveedor oficial de música de esta casa, el que tira del Photoshop, del Illustrator y de mil apps más sin despeinarse; la TV (con ONO, claro), la minicadena (que sobrevive porque tiene usb); etc. Estoy conectada, estamos conectados, y al final la vida depende de que la línea eléctrica y la telefónica funcionen bien.
El exceso nos engulle...
Necesito parar, que no pase el tiempo tan rápido. Disfrutar.
Necesitas parar, que no pase el tiempo tan rápido. Disfrutar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario